Categoría: viajes
25 Abril 2007
Bucarest, Rumania, 1961) Gimnasta rumana, nacionalizada estadounidense. Descubierta por quien acabaría siendo su entrenador, Bela Karolyi, cuando tenía sólo seis años de edad, empezó a obtener sus primeras victorias en categorías juveniles en 1970. En 1974 ya era campeona juvenil mundial.
En la categoría absoluta, en su primera actuación en competición internacional durante los Campeonatos de Europa celebrados en Skien (Noruega), en 1975, demostró sus excepcionales cualidades, pues superó con cuatro victorias individuales a la rusa Lyudmila Turishcheva, pentacampeona de Europa. En 1976 triunfó en Nueva York, donde, además de hacerse con la victoria en la Copa América, se convirtió en la primera mujer que realizaba el dificilísimo doble mortal de espaldas en la salida de su ejercicio de asimétricas.
Fue, sin embargo, en los Juegos Olímpicos de Montreal (1976) donde se reveló como una auténtico prodigio de la gimnasia: obtuvo siete máximas puntuaciones (10) y las medallas de oro en las disciplinas de paralelas asimétricas y de barra de equilibrio, así como en la general individual. Sus gráciles vuelos la convirtieron en una popularísima figura del deporte, y en su país fue recibida como una heroína nacional.
Tras unos años de irregulares resultados en competición, que no le impidieron ganar el Campenato del Mundo de Estrasburgo (1978), obtuvo dos nuevas medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Moscú (1980), en suelo y barra de equilibrio, y el segundo puesto en la general individual.
Bucarest, Rumania, 1961) Gimnasta rumana, nacionalizada estadounidense. Descubierta por quien acabaría siendo su entrenador, Bela Karolyi, cuando tenía sólo seis años de edad, empezó a obtener sus primeras victorias en categorías juveniles en 1970. En 1974 ya era campeona juvenil mundial. En la categoría absoluta, en su primera actuación en competición internacional durante los Campeonatos de Europa celebrados en Skien (Noruega), en 1975, demostró sus excepcionales cualidades, pues superó con cuatro victorias individuales a la rusa Lyudmila Turishcheva, pentacampeona de Europa. En 1976 triunfó en Nueva York, donde, además de hacerse con la victoria en la Copa América, se convirtió en la primera mujer que realizaba el dificilísimo doble mortal de espaldas en la salida de su ejercicio de asimétricas. Fue, sin embargo, en los Juegos Olímpicos de Montreal (1976) donde se reveló como una auténtico prodigio de la gimnasia: obtuvo siete máximas puntuaciones (10) y las medallas de oro en las disciplinas de paralelas asimétricas y de barra de equilibrio, así como en la general individual. Sus gráciles vuelos la convirtieron en una popularísima figura del deporte, y en su país fue recibida como una heroína nacional. Tras unos años de irregulares resultados en competición, que no le impidieron ganar el Campenato del Mundo de Estrasburgo (1978), obtuvo dos nuevas medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Moscú (1980), en suelo y barra de equilibrio, y el segundo puesto en la general individual. En 1984 se retiró de la competición activa para convertirse en entrenadora del equipo rumano, primero, y del canadiense, después. En 1989 se instaló en Estados Unidos, donde siete años más tarde contrajo matrimonio con el gimnasta estadounidense Bart Conner.
gimnasta rumana, favorita del público y los medios de comunicación en los Juegos Olímpicos de Montreal, Canadá, en 1976, donde ganó tres medallas de oro y una de bronce en competición individual y una de plata por equipos.
Biografía:
Nacida en Onesti, Rumania, Comaneci fue descubierta cuando tenía seis años por el famoso entrenador rumano de gimnasia Béla Karolyi (que más tarde emigraría a los Estados Unidos). Karolyi la seleccionó para el equipo rumano infantil de gimnasia y en 1970 ganó el campeonato nacional. Comaneci continuó siendo campeona de su categoría y ganó otros títulos juveniles hasta que en 1975 entró en la competición oficial participando en el campeonato europeo donde alcanzó el primer puesto de la clasificación general ganando en tres disciplinas individuales. En 1989 se escapó de Rumania y, con ayuda del que más tarde sería su marido, el estadounidense Burt Conner, también campeón olímpico de gimnasia, acabó fijando su residencia en Montreal. Ambos se casaron en 1996, año en el que intervinieron en diversas actividades paralelas a los Juegos Olímpicos de Atlanta.
Logros deportivos:
En 1976 Comaneci viajó a Estados Unidos por primera vez y ganó varios títulos preolímpicos logrando a menudo puntuaciones máximas en sus ejercicios. Durante los Juegos Olímpicos de Montreal se convirtió en la primera gimnasta a la que los jueces otorgaban una puntuación máxima de 10.00 en barras paralelas asimétricas. Gracias a ella, su equipo obtuvo la medalla de plata, detrás de la Unión Soviética. Comaneci ganó además las medallas de oro individuales en barras paralelas asimétricas y en barra de equilibrio y fue primera en la clasificación general individual. En 1980 compitió en los Juegos Olímpicos de Moscú (boicoteados por muchos países occidentales) ganando las medallas de oro individuales en ejercicios de suelo y barra de equilibrio.

gimnasta rumana, favorita del público y los medios de comunicación en los Juegos Olímpicos de Montreal, Canadá, en 1976, donde ganó tres medallas de oro y una de bronce en competición individual y una de plata por equipos.
Biografía:
Nacida en Onesti, Rumania, Comaneci fue descubierta cuando tenía seis años por el famoso entrenador rumano de gimnasia Béla Karolyi (que más tarde emigraría a los Estados Unidos). Karolyi la seleccionó para el equipo rumano infantil de gimnasia y en 1970 ganó el campeonato nacional. Comaneci continuó siendo campeona de su categoría y ganó otros títulos juveniles hasta que en 1975 entró en la competición oficial participando en el campeonato europeo donde alcanzó el primer puesto de la clasificación general ganando en tres disciplinas individuales. En 1989 se escapó de Rumania y, con ayuda del que más tarde sería su marido, el estadounidense Burt Conner, también campeón olímpico de gimnasia, acabó fijando su residencia en Montreal. Ambos se casaron en 1996, año en el que intervinieron en diversas actividades paralelas a los Juegos Olímpicos de Atlanta.
Logros deportivos:
En 1976 Comaneci viajó a Estados Unidos por primera vez y ganó varios títulos preolímpicos logrando a menudo puntuaciones máximas en sus ejercicios. Durante los Juegos Olímpicos de Montreal se convirtió en la primera gimnasta a la que los jueces otorgaban una puntuación máxima de 10.00 en barras paralelas asimétricas. Gracias a ella, su equipo obtuvo la medalla de plata, detrás de la Unión Soviética. Comaneci ganó además las medallas de oro individuales en barras paralelas asimétricas y en barra de equilibrio y fue primera en la clasificación general individual. En 1980 compitió en los Juegos Olímpicos de Moscú (boicoteados por muchos países occidentales) ganando las medallas de oro individuales en ejercicios de suelo y barra de equilibrio.

gimnasta rumana, favorita del público y los medios de comunicación en los Juegos Olímpicos de Montreal, Canadá, en 1976, donde ganó tres medallas de oro y una de bronce en competición individual y una de plata por equipos.
Biografía:
Nacida en Onesti, Rumania, Comaneci fue descubierta cuando tenía seis años por el famoso entrenador rumano de gimnasia Béla Karolyi (que más tarde emigraría a los Estados Unidos). Karolyi la seleccionó para el equipo rumano infantil de gimnasia y en 1970 ganó el campeonato nacional. Comaneci continuó siendo campeona de su categoría y ganó otros títulos juveniles hasta que en 1975 entró en la competición oficial participando en el campeonato europeo donde alcanzó el primer puesto de la clasificación general ganando en tres disciplinas individuales. En 1989 se escapó de Rumania y, con ayuda del que más tarde sería su marido, el estadounidense Burt Conner, también campeón olímpico de gimnasia, acabó fijando su residencia en Montreal. Ambos se casaron en 1996, año en el que intervinieron en diversas actividades paralelas a los Juegos Olímpicos de Atlanta.
Logros deportivos:
En 1976 Comaneci viajó a Estados Unidos por primera vez y ganó varios títulos preolímpicos logrando a menudo puntuaciones máximas en sus ejercicios. Durante los Juegos Olímpicos de Montreal se convirtió en la primera gimnasta a la que los jueces otorgaban una puntuación máxima de 10.00 en barras paralelas asimétricas. Gracias a ella, su equipo obtuvo la medalla de plata, detrás de la Unión Soviética. Comaneci ganó además las medallas de oro individuales en barras paralelas asimétricas y en barra de equilibrio y fue primera en la clasificación general individual. En 1980 compitió en los Juegos Olímpicos de Moscú (boicoteados por muchos países occidentales) ganando las medallas de oro individuales en ejercicios de suelo y barra de equilibrio.

Nació el 12 de noviembre de 1961 en Onesti, Rumania. Descubierta cuando contaba seis años por el entrenador rumano de gimnasia Bela Karolyi. La seleccionó para el equipo rumano infantil de gimnasia y en el año 1970 consigue el campeonato nacional. Ganó otros títulos juveniles y en 1975 entró en la competición oficial participando en el campeonato europeo alcanzando el primer puesto de la clasificación general ganando en tres disciplinas individuales.
En el año 1976 viajó a Estados Unidos por primera vez y consiguió títulos preolímpicos logrando puntuaciones máximas en sus ejercicios. Los Juegos Olímpicos de Montreal la convirtieron en la primera gimnasta a la que los jueces otorgaban una puntuación máxima de 10.00 en barras paralelas asimétricas. Su equipo consiguió la medalla de plata. Consiguió las medallas de oro individuales en barras paralelas asimétricas y en barra de equilibrio y fue primera en la clasificación general individual. En los Juegos Olímpicos de Moscú celebrados en 1980 ganó las medallas de oro individuales en ejercicios de suelo y barra de equilibrio. En 1989 escapa de su país y, con ayuda del que más adelante sería su marido, el estadounidense Burt Conner, también campeón olímpico de gimnasia, fijó su residencia en Montreal. Contrajeron matrimonio en 1996.
NADIA COMANECI -campeona olímpica en gimnasia artística-
Gimnasta rumana, favorita del público y los medios de comunicación en los Juegos Olímpicos de Montreal, Canadá, en 1976, donde ganó tres medallas de oro y una de bronce en competición individual y una de plata por equipos.
Nacida en Onesti, Rumania, Comaneci fue descubierta cuando tenía seis años por el famoso entrenador rumano de gimnasia Béla Karolyi (que más tarde emigraría a los Estados Unidos). Karolyi la seleccionó para el equipo rumano infantil de gimnasia y en 1970 ganó el campeonato nacional. Comaneci continuó siendo campeona de su categoría y ganó otros títulos juveniles hasta que en 1975 entró en la competición oficial participando en el campeonato europeo donde alcanzó el primer puesto de la clasificación general ganando en tres disciplinas individuales. En 1989 se escapó de Rumania y, con ayuda del que más tarde sería su marido, el estadounidense Burt Conner, también campeón olímpico de gimnasia, acabó fijando su residencia en Montreal. Ambos se casaron en 1996, año en el que intervinieron en diversas actividades paralelas a los Juegos Olímpicos de Atlanta.
LOGROS DEPORTIVOS: 
En 1976 Comaneci viajó a Estados Unidos por primera vez y ganó varios títulos preolímpicos logrando a menudo puntuaciones máximas en sus ejercicios. Durante los Juegos Olímpicos de Montreal se convirtió en la primera gimnasta a la que los jueces otorgaban una puntuación máxima de 10.00 en barras paralelas asimétricas. Gracias a ella, su equipo obtuvo la medalla de plata, detrás de la Unión Soviética. Comaneci ganó además las medallas de oro individuales en barras paralelas asimétricas y en barra de equilibrio y fue primera en la clasificación general individual. En 1980 compitió en los Juegos Olímpicos de Moscú (boicoteados por muchos países occidentales) ganando las medallas de oro individuales en ejercicios de suelo y barra de equilibrio.
Los datos de esta breve biografía los he obtenido de la siguiente dirección de Internet:
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20 Abril 2007
Sin duda alguna todos hemos oído hablar de las Torres Petronas, los edificios más altos del mundo hasta 2003, cuando fueron superados por el Taipei 101. Las también conocidas como Torres Gemelas Petronas fueron construidas en 1998 en la ciudad de Kuala Lumpur, Malasia, y miden 452 metros de altura.
Nos deberíamos plantear si las Torres Petronas podrían representar una solución interesante al problema de la vivienda. En la medida en que el suelo es caro y representa una parte considerable del precio de la vivienda, construir verticalmente conlleva un abaratamiento de la misma.
Sin embargo, este tipo de edificaciones provocan un aumento de la densidad de población, lo que inevitablemente nos lleva a una disminución de la calidad de vida. Son diferentes los factores que afectan, pero imagino que estaréis de acuerdo en este punto: mayor tráfico, contaminación, transporte público masificado, etc.
Personalmente, considero que existen circunstancias donde este tipo de construcciones son inevitables. Normalmente los núcleos financieros situados en el centro de las grandes ciudades no pueden expandirse en horizontal. Y aparecen dos opciones: trasladar la zona al exterior de la ciudad (ej: ciudad de la justicia en Madrid), o sustituir los viejos edificios por nuevos rascacielos.
Curiosamente este tipo de edificios se destinan a empresas y negocios, y nunca oiremos hablar de grandes rascacielos dedicados a vivienda pública. Este hecho vislumbra que sólo el interés económico de las grandes empresas lleva a estas construcciones por los ingentes beneficios que genera ... nuevamente ... especulación.
A título personal, prefiero que me dejen mis edificios de tres altura. En cualquier caso, al menos podremos disfrutar de la belleza natural inherente a edificios como las Torres Petronas.
POR :RONALD RAMIREZ OLANO
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17 Abril 2007
POR :RONALD RAMIREZ OLANO
es posible reunir en un mismo hotel a más de un centenar de personalidades del mundo de las finanzas, la política y los medios de comunicación, sin que se publique una sola línea? La respuesta, por increíble que parezca, es rotunda: sí, es posible y de hecho así viene sucediendo desde 1954. Todos ellos tienen en común su pertenecia al exclusivo Club Bilderberg. Durante este fin de semana, los integrantes de este cónclave del capitalismo se han reunido en Baviera, Alemania, para repasar el actual orden mundial y definir una estrategia a futuro. El secretismo que rodea a tan ilustre club impide exponer los datos con el rigor necesario, pero se calcula que algo más de un tercio de sus miembros está relacionado con la política y el resto pertenece al mundo de las finanzas, los medios de comunicación y la industria. La Enciclopedia Británica señala que estas reuniones se llevan a cabo en "una atmósfera de estricto secretismo". Llama poderosamente la atención que siendo el silencio la regla de oro, entre los integrantes del club se encuentran altos directivos de periódicos como El País , The Wall Street Journal , Die Zeit , Le Figaro , The New Yor Times o La República .Evidencia de esta particular atmósfera fue lo ocurrido en 1976 con un periodista de Financial Times , Gordon Theter. De acuerdo con el relato que sobre este asunto escribió el sociólogo británico Mikes Piter, Theter perdió su puesto de trabajo en el prestigioso rotativo londinense cuando intentó publicar, sin éxito, un artículo demasiado explícito sobre la reunión mantenida ese mismo año por el poderoso club.
Año 2000. El Corporate European Observatory asegura que en las reuniones del club "no se decide nada de manera formal" más bien habría que decir que se trata de "plasmar un consenso" sobre los asuntos que preocupan. El sociólogo belga de la Universidad de Louvain Geoffrey Gueuns juzga que las sesiones buscan alcanzar un "pacto estructural entre las élites de los tres poderes" (poder político, poder económico y poder mediático). Goran Greider, periodista del diario sueco Dala Demokraten señala que "hay un lazo entre el orden actual del mundo y las influencias ejercidas en el seno de los bilderberg desde su creación".
La revista The Economist abunda en este extremo cuando asegura que "cuando alguien hace escala en Bilderberg, ya llegó". El expresidente norteamericano Bill Clinton y el actual premier inglés, Tony Blair, asistieron a varias reuniones del Club Bilderberg antes de convertirse en gobernantes de sus respectivos países. Otro tanto cabe decir del actual secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan. Pero el club no sólo es eficaz a la hora de apostar por determinados personajes con innegable proyección política. Según publicó la revista izquierdista Big Issue durante la reunión celebrada en Sintra en 1999, los bilderbergers permitieron a Rusia bombardear Chechenia.
Mateo Balín, periodista experto en los entresijos de Bilderberg, asegura que sus miembros han dado forma y contenido a una "estrategia que consiste en crear tensiones en naciones cerradas cultural y religiosamente, que conducen a estados de guerra y hostilidades perpetuas que utilizan para justificar medidas de emergencia nacional en los tiempos de paz". Se trata en definitiva de fomentar crisis y contribuir a su resolución siempre y cuando el episodio final de esos conflictos esté, previamente, perfectamente controlado. No hay que dejar nada a la improvisación y tampoco fomentar aventuras de incierto resultado. Es como facilitar la salida de gases de un volcán y paliar así los posibles efectos devastadores de una erupción. La estrategia reúne en sí misma otro ingrediente mucho más atractivo: los beneficios económicos que se originan a la hora de acometer la necesaria reconstrucción de los países arrasados.
En anteriores reuniones, los selectos integrantes del Club Bilderberg abordaron asuntos como la guerra de Irak, el conflicto de los Balcanes, la convulsa región de Oriente Medio o las crisis de África. Pero tampoco descuidaron su influencia en asuntos más económicos: apostaron fuerte por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, influyeron de forma decisiva en la creación de la Organización Mundial del Comercio, decidieron la existencia de sólo dos monedas mundiales: el dólar y el euro. La simple enumeración de los asuntos presentes en las agendas de trabajo da idea de que en el club se funciona como si de un gobierno mundial se tratase.
Historia de un club muy selecto
Corría el año 1954 y Europa se recuperaba lentamente de la tragedia vivida a causa de la Segunda Guerra Mundial. El dinero procedente de Estados Unidos y su poderosa industria hicieron posible que países como Francia, Holanda, Bélgica, Alemania o Italia dispusieran de una clase media resurgida de las cenizas y con dinero para gastar en productos fabricados en esos países. Se hacía necesario fortalecer este clima y estrechar lazos entre Europa y Norteamérica en una época en la que el término "Guerra fría" lo decía todo. El mundo estaba dividido en dos partes y cada una de ellas obedecía, fielmente, a un doctrinario esencial para la supervivencia: capitalismo frente a comunismo.
El príncipe Bernhard de Holanda supo sacar provecho de esta situación y cursó las necesarias invitaciones para una primera reunión de un grupo de personajes que tenían en común dinero, poder, influencia en sus respectivos países y su innegable anticomunismo. Debatir sobre el presente y diseñar el futuro de Europa, primero, y del mundo, después, se antojaba una labor apasionante. El hotel Bilderberg, situado en la ciudad holandesa de Oosterbeck, fue escenario de la primera reunión del grupo al que, en un primer momento, acudieron también diversas personas ligadas en el pasado al nazismo. El propio príncipe Bernhard fue señalado en la prensa holandesa por haber pertenecido como oficial a las temibles SS y al partido fundado por Adolf Hitler.
Con oficina pública en la localidad holandesa de Leiden, el club tiene normas muy rígidas en su funcionamiento y una restrictiva política para admitir nuevos socios. La asociación cuenta con un comité conductor directivo compuesto por miembros permanentes que reúne a casi una veintena de personas y cuya función principal consiste en cursar las oportunas invitaciones, de acuerdo a la agenda y temas a tratar. Este comité -Steering Committe- debate sobre los asuntos más discretos y reservados. Después, y ante el resto de los invitados, se celebran otras reuniones de carácter más general, donde se van fijando, de alguna manera, los necesarios consensos para, posteriormente, ponerlos en práctica.
"La franqueza es la regla de oro" señala el belga Etienne Davignon, presidente del comité organizador, que tiene claro que "si Bilderberg es un éxito se debe a que nadie molesta a nadie; cada participante juzga útil escuchar una cosa distinta de la que está acostumbrado a oír".
Es curioso observar que los participantes a estas reuniones lo hacen a título personal, no en representación de países o corporaciones. Una característica que enfatiza, aún más, sobre el carácter del Club Bilderberg y su filosofía: "Ya que los gobiernos son incapaces de llegar a acuerdos en los grandes asuntos, nadie mejor que la iniciativa particular para lograr este fin". David Rockefeller, participante en todas las reuniones desde que el club se fundara en 1954 y fundador de la Comisión Trilateral, declaraba a la revista Newsweek en febrero de 1999: "Algo debe reemplazar a los gobiernos y el poder privado me parece la entidad adecuada para hacerlo".
Los asistentes a la reunión anual del club nunca revelan que ellos están asistiendo, aunque en los últimos años y gracias a la prensa independiente, es posible detectar la presencia de alguno de ellos. Gracias a ese esfuerzo se ha logrado conocer la asistencia de Juan Luis Cebrián, grupo Prisa; Paul Wolfowitz, presidente del Banco Mundial; Donald Rumsfeld, secretario de Defensa de Estados Unidos; David Rockefeller, fundador de la Comisión Trilateral y exresponsable de la Chase Manhattan Bank, Henry A. Kissinger, exsecretario de Estado de los EEUU y artífice del golpe de estado contra Salvador Allende; Alan Greenspan, gobernador del Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos. Tampoco faltan personajes como Jaap de Hoop Scheffer, secretario general de la OTAN; el actual director gerente del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo Rato, o la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Agirre, por citar sólo algunos de los que han acudido y siguen acudiendo a tan selecto club.
Rosas y espinas
La reunión de este año ha tenido sobre la mesa varios temas espinosos. No se trata ya de la recurrente Irak: ahora hay otros escenarios que conviene analizar con cautela antes de asignar la correspondiente terapia. La cada vez más fortalecida alianza entre el dictador cubano Fidel Castro y Hugo Chávez, presidente de Venezuela, es también motivo de alerta. Lo de menos son los barriles de petróleo que el otrora golpista venezolano envía a Cuba permitiendo que la economía no se desplome, lo que importa es el órdago lanzado por tan singular pareja de mandatarios en torno al Tratado de Libre Comercio. Frente al tratado diseñado por los bilderberg, Hugo Chávez sitúa su Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), calificada como una propuesta "revolucionaria" que pretende exportar a la región. Tocará mover ficha al club, pero no al estilo de Henry A. Kissenger, actual miembro del club y antiguo secretario de Estado de EEUU que promovió el golpe de estado en Chile y desestabilizó la zona para evitar la proliferación de gobiernos socialistas.
Otro asunto sobre la mesa: China y el comercio textil. La cuota de mercado mundial que China tiene en este sector estratégico representa ya el 62% y hay expertos que aseguran que puede incrementarse hasta un 75% en un plazo no superior a los cinco años. La imparable trayectoria china amenaza la estabilidad de países como Tailandia, Bangladesh, Marruecos, Túnez y Egipto porque buena parte de su población depende del mercado textil. Un ejemplo: en Marruecos el sector da empleo a unas 700.000 personas. China exporta su ropa a un precio un 58% inferior al del resto del mundo; esta circunstancia es acogida de forma favorable por los consumidores, pero causa auténticos quebraderos de cabeza a los industriales de Mataró, por citar un caso próximo.
El actual presidente francés, Jacques Chirac, asistente en más de una ocasión a las reuniones del club, advertía de forma tajante que "no podemos aceptar que estos productos invadan nuestros países sin ninguna regulación". Una llamada de atención que cuenta ya con el aplauso de las patronales y de los sindicatos de la Unión Europea y los Estados Unidos.
Como señala Mateo Balín, "estamos ante una visión de la democracia teledirigida. Y no sólo puesta en práctica por los bilderbergs. El Bohemia Club, la Comisión Trilateral o el Club de Roma aparecen como ramificaciones donde el gran poder negocia las políticas globales a la sombra de los debates públicos".
BIBLIOGRAFIA :
REVISTA FORBES
EMCCICLOPEDIA FINANACIERA BRITANICA
LA REVISTA POST
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16 Abril 2007
SLIM EL SEGUNDO MAS RICO DEL MUNDO
| América Latina: Carlos Slim ya es el cuarto hombre más rico del mundo |
Luego de ganar 10,000 millones de dólares en el 2004, el empresario mexicano Carlos Slim Helú se ubicó como el cuarto hombre más rico del mundo, al acumular una fortuna de 23,800 millones de dólares, según la lista de Forbes.
Así consta en el "ranking" que cada año elabora la revista estadounidense Forbes, en el que se analiza el patrimonio personal de los llamados "mil millonarios", el selecto club de las personas que poseen más de 1.000 millones de dólares. |
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Slim ascendió desde el lugar 17 y se convirtió en el primer latinoamericano en ocupar un puesto en el "top ten" mundial. La publicación especializada presentó ayer en su sede de Manhattan su lista anual de los hombres más acaudalados del planeta.
"Carlos Slim ha tenido un año fantástico. No estamos sorprendidos de que haya aumentado su riqueza, lo que sí nos ha sorprendido es que lo haya hecho de este modo tan espectacular", dijo Lea Goldman, especialista para América Latina de Forbes.
"Ha sido sin duda una de las estrellas de América Latina", añadió la experta quien también destacó el buen año registrado por América Móvil, una de las compañías de Slim.
Solo le superan el fundador de Microsoft, Bill Gates, con una fortuna de 46,500 millones de dólares, lo que le coloca de nuevo en el primer puesto del mundo, seguido a muy corta distancia por el financiero Warrent Buffet, con 44,000 millones de dólares y del magnate indio del acero Lakshmi Mittal, con 25,000 millones.
El segundo puesto de Latinoamérica lo ocupan los hermanos brasileños Joseph y Moise Safra, que se mantienen en la posición 91 del mundo, si bien su patrimonio se ha incrementado del 4,700 a 5,200 millones de dólares.
El tercer puesto es para el venezolano Gustavo Cisneros, con 5,000 millones de dólares, seguido del chileno Andrónico Luksin con 4,200 millones, Lorenzo Mendoza, de Venezuela, con 4,100 millones, y el mexicano Jerónimo Arango, con 3.600 millones. Tras él, el venezolano Lorenzo Mendoza ha ganado 4.100 millones gracias a Empresas Polar, la compañía de bebidas y alimentos más fructífera de su país. El colombiano Julio Mario Santo Domingo, con 3.500 millones y también dedicado a la venta de cervezas, aparece en el puesto 156 de los hombres más ricos del mundo.
Le siguen el brasileño Aloysio de Andrade, en el lugar 170, con 3.200 millones, y los chilenos Anacleto Angelini, en el 203, con 2.900 millones, y Eliodoro Matte, en el 219, con 2.700 millones.
Además, dos de los tres nuevos millonarios latinoamericanos son brasileños. Se trata de Marcel Telles y Carlos Sicupira, que aparecen por primera vez en la lista tras la fusión de la cervecera Ambev con la holandesa Interbrew.
Goldman dijo que este año ha sido bueno en general para los millonarios en América Latina, al lograr incluir 43 nombres en esta lista que computa un total de 691 millonarios con una fortuna global de 2.2 billones de dólares. "Ha sido un año de crecimiento continuo", indicó la especialista.
Los ricos de México
Respecto a México, el segundo hombres más rico después de Slim es Jerónimo Arango, co-propietario de tiendas de autoservicio, que con 3,600 millones de dólares ocupa el puesto 151 de la clasificación.
En tercer mexicano más rico es Alberto Bailleres, que con 2,700 millones se sitúa en el puesto 129, con una ganancia en los últimos 12 meses de 400 millones de dólares gracias a sus posesiones de minas de plata, cuyo precio aumentó en los mercados internacionales.
En cuarto lugar, y en el puesto 228 está el dueño de Elektra y Televisión Azteca, Ricardo Salinas Pliego y familia, con una fortuna estimada en dos 1,600 millones.
Lorenzo Zambrano, dueño de Cemex, una de las contadas multinacionales mexicanas, se situó en el puesto 292 con una riqueza estimada en dos 1,200 millones.
En el 321 está el banquero Roberto Hernández, con dos mil millones, seguido en el puesto número 366 por María Asunción Aramburuzabala, accionista de Cervecería Modelo con 1,800 millones de dólares. El banquero Alfredo Harp Helú se ubicó en el 413 de la lista, con 1,600 millones.
Los dos últimos mexicanos presentes este año en la lista Forbes son Isaac Saba Raffoul y familia, en el puesto 548, con 1,200 millones de dólares . Emilio Azcárraga Jean, en el 620, que permaneció estable con 1,000 millones de dólares, la cifra mínima que da acceso a esta clasificación.
Salieron de la lista Eugenio Garza Laguera, debido a que repartió su fortuna entre su familia, y Carlos Peralta a consecuencia del "terrible año" experimentado
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23 Febrero 2007
En el proceso evolutivo de los pueblos del paso del Perú este fue el más grande
Hallazgo realizado por la arqueología nacional, internacional maravilla del mundo . Antes del descubrimiento de la tumba del Señor de Sipán, los estudiosos pensaban que las imágenes o representaciones del arte Mochica formaban parte de escenas mitológicas sólo existentes en la imaginación de sus creadores. Por ello fue una sorpresa constatar que muchos de los emblemas, ornamentos y atuendos encontrados en este magnifico entierro, los cuales fueron usados en vida por su propietario, resultaban semejantes a los figurados en los temas clásicos del arte Mochica, principalmente en "La presentación" o "Sacrificio de prisioneros". La correspondencia de símbolos y ornamentos no podía ser más exacta, lo que constituyó una clave importante para reconocer el rol y jerarquía del Señor cuya tumba acabábamos de descubrir.
El Señor de Sipán ocupaba la cúspide de la estructura social y política de su tiempo con un carácter semidivino, a juzgar por los objetos encontrados y por sus acompañantes.
Diferentes vestimentas y ornamentos del Señor aparecen también en otras representaciones del mundo Mochica. Así, encontramos las orejeras con el ave sagrada en el "ritual de purificación", el tocado de algodón en las "carreras rituales", la túnica de placas metálicas en la "danza con soga", entre otras. Suponemos entonces que el Señor de Sipán habría presidido todo evento sagrado o actividad gubernativa.
Su deteriorada osamenta nos permite saber que murió a una edad promedio de 40 años y que, con excepción de una incipiente artritis, gozaba de buena salud. Su estructura corpórea demuestra poco trabajo físico y el escaso desgaste dental habla de una dieta especial. Esto le permitió alcanzar una estatura de 1.67 m (alta para su época). Las particularidades físicas que muestra señalan una especial forma de vida y caracteres hereditarios: debió integrar una casta de hombres nobles que heredaba.
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23 Enero 2007
La patata es un elemento tan tradicional en las cocinas actuales que ya casi ni nos acordamos de su origen exótico. Hace unos 2000 años los habitantes de Perú ya comían las raíces del tubérculo a las que llamaban "papas". Pero fué Cristobal Colón quien en una de sus numerosos viajes al continente americano descubrió la patata y la introdujo en Europa.
La historia de la patata es bien conocida. Pero ¿acaso sabes cuándo y quién inventó las patatas fritas tal y como hoy las comemos?. Fué en 1853 un cocinero indo-americano llamado llamado George Crum quien preparó, tras ser devueltas a cocina varias veces por uno de sus clientes más exigentes, las patatas fritas en aceite más finas hasta la fecha. El cliente, un exigente magnate ferroviario llamado Cornelius Vanderbilt, quedó maravillado de la finura de la patata y del exquisito manjar.
Lo cierto es que las patatas fritas de bolsa son hoy en día uno de los snacks más vendidos en todo el mundo. Existen infinidad de sabores e infinidad de formas, texturas y calidades. En la comparativa que se recoge a continuación podrás ver sólo algunas de las más conocidas. Esperamos que disfrutes de la comparativa con una buena bolsa de patatas fritas cerca ;-)
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14 Enero 2007
Napoleón había nacido en Ajaccio, en la isla de Córcega, el 15 de agosto de 1769. Su padre, Charles Bonaparte, procedía de una familia toscana asentada en Córcega a comienzos del siglo XVI y que ya, a mediados del siglo XVIII, había conseguido una destacada situación como propietario agrícola y como comerciante. Su posición social llevó al padre de Napoleón a buscar el ennoblecimiento. Su madre, Maria Laetizia Ramolino, de la que poco se sabe, se había casado cuando sólo contaba catorce años y dio a su marido ocho hijos: José (1768), Napoleón, Lucien (1775), Elisa (1777), Luis (1778), Paulina (1780), Carolina (1782) y Jerónimo (1784). Napoleón vivió durante sus primeros años en un ambiente familiar de carácter patriarcal en el que hermanos, abuelos, tíos, primos, y una cohorte de sirvientes y criados le dieron un claro sentido de la jerarquía y de la autoridad y le habituaron a una cierta inclinación por los fastos. La familia Bonaparte había tomado parte en los movimientos de resistencia cuando la isla fue anexionada a Francia. Pero eso no fue obstáculo para que el padre de Napoleón hiciese un movimiento de aproximación a los nuevos dominadores después de la derrota de los corsos en Ponte Nuovo (1769), lo que le granjeó la confianza del gobernador francés. Como representante de la nobleza de la isla ante el rey, pudo conseguir que el joven Napoleón entrase en la Escuela Militar de Brienne con una beca, y posteriormente que completase sus estudios en la Escuela Militar del Campo de Marte, en París. De sus años de internado sólo se sabe que se sentía extraño, tan alejado de su casa y de los suyos, y que no sobresalió especialmente por su nivel en los estudios. Sin embargo, algo debió destacar ya entonces cuando su profesor de historia escribió de él lo siguiente: "Irá lejos si las circunstancias le favorecen". Cuando salió de la Escuela Militar -en el puesto 42 de los 58 de su promoción- fue destinado al regimiento de La Fère-Artillerie con el grado de segundo teniente. A partir de entonces comenzó un peregrinaje de ciudad en ciudad para cubrir diversos destinos -Valence, Lyon, Douai, Auxonne- en los que llevó una vida monótona y rutinaria en los respectivos cuarteles donde se limitaba a repetir ejercicios militares. No obstante, parece ser que estos años fueron decisivos para la formación de su personalidad a causa, sobre todo, de la intensa dedicación a la lectura en sus muchos ratos de ocio en las distintas guarniciones. Desde las obras de Rousseau, Mably, Voltaire, Mirabeau, Necker, hasta los libros referentes a las tácticas militares y especialmente a la artillería, todas esas lecturas contribuyeron a enriquecer sus conocimientos, si bien un tanto desordenadamente. Las notas al margen con las que frecuentemente comentaba algunos de los pasajes de lo que estaba leyendo, revelan una atención especial hacia los sentimientos que inclinaban a los hombres a la búsqueda de la felicidad, del amor, o de la crueldad, así como hacia las instituciones o hacia las prerrogativas de la monarquía y de la nobleza. Para su biógrafo Calvet, Napoleón Bonaparte entró en contacto, entre los dieciséis y los veinte años, con los hombres del pasado y del presente, de los que le separaban las dificultades de la vida, a través de la lectura. Después de la muerte del padre de Napoleón, la familia Bonaparte atravesó por graves dificultades económicas. Sus hermanos tuvieron que afrontar numerosos problemas para salir adelante en sus estudios, aunque al final, José pudo terminar su carrera de abogado, Luisa pudo ingresar en la Escuela de Saint-Cyr, Lucien en la Escuela Militar de Brienne y Luis en un colegio francés. Las mayores dificultades se presentaron, no obstante, por la actividad política de los Bonaparte a raíz del estallido de la Revolución. El abogado José y el teniente Napoleón se lanzaron a la lucha política en Córcega hasta que el primero consiguió un escaño en el Consejo General de la isla y el segundo fue elegido teniente coronel de la Guardia Nacional. La participación de ambos en las luchas revolucionarias y la denuncia que Lucien Bonaparte hizo en el club de los jacobinos de Toulon del héroe de la independencia corsa, Paoli, obligaron a Napoleón y a toda su familia a huir a Francia en junio de 1793, para evitar las represalias de los paolistas. En Marsella, donde se refugiaron, Mme. Bonaparte conoció a un comerciante, Clary, con el que compartió el resto de su vida. La hija de éste, Desirée Clary, mantuvo relaciones amorosas con Napoleón, aunque más tarde casaría con Bernadotte, llegando a ser reina de Suecia. Las circunstancias que motivaron la salida de Córcega por parte de Napoleón, cortaron definitivamente su relación con la isla y las aspiraciones independentistas que había mostrado en algún momento de su juventud. A su vuelta de Córcega, Napoleón entró a servir como capitán en el 4.° regimiento de artillería de Niza. En aquella época escribió un curioso opúsculo titulado Le Souper de Beaucaire, en el que mediante el diálogo entre un burgués de Nimes, un fabricante de Montpellier y un negociante de Marsella, trataba de persuadir a los girondinos de la importancia de la causa de la Montaña. Sin embargo, hasta entonces, Napoleón no había participado de una manera directa en las campañas del ejército revolucionario contra sus enemigos. Su primera experiencia en este sentido sería en el asedio de Tolón en el que demostraría por primera vez sus dotes militares y se daría a conocer en los medios castrenses. El puerto de Tolón había sido tomado por la flota inglesa y Napoleón, que ya había sido nombrado comandante, propuso la toma del fuerte de L`Eguillette y en una audaz maniobra consiguió poner bajo el tiro de su artillería a los navíos británicos y a los españoles, que tuvieron que abandonar aquellas aguas. Aquella acción, culminada el 17 de diciembre de 1793, le valió el nombramiento de general de brigada y le llevó al ejército que operaba en la frontera de Italia. El golpe de Termidor dio lugar a una depuración de los elementos más exaltados, a la que no escapó el joven militar corso a causa de la colaboración que había mantenido con los montañeses más radicales. Aunque en realidad Napoleón no se sentía ideológicamente ligado a ningún grupo político en particular, fue acusado de haber participado en una intriga en Génova y encarcelado en Antibes. Aunque fue puesto en libertad a las pocas semanas, siguió levantando las sospechas de los girondinos que veían en él a un peligroso militar terrorista. Barras fue quien le sacó del ostracismo y le encomendó el mando del ejército del Interior para mantener el orden frente a la creciente actividad de los realistas (Vendimiario de 1795). La operación que dirigió el 5 de octubre contra los insurrectos que se habían hecho fuertes en la iglesia de Saint-Roch, en las proximidades de las Tullerías, le valió el reconocimiento del gobierno. A partir de ese momento, su ascenso no conocería nuevas interrupciones. En París, frecuentó los círculos de la alta sociedad y en casa del Director Barras conoció a la joven Josefina de Beauharnais, viuda del general vizconde de Beauharnais, que había sido diputado de la nobleza en los Estados Generales y presidente de la Constituyente antes de ser guillotinado en 1794. Napoleón quedó pronto seducido por la atractiva vizcondesa, aunque como muy bien señala Georges Lefèbvre, el general debió ver también en ella la influencia que podía adquirir con su relación. El 9 de marzo de 1796 contrajo con ella matrimonio civil y dos días más tarde salía para unirse al ejército de Italia como comandante en jefe. Las campañas de Italia dieron fama a Napoleón en Francia y en toda Europa cuando aún no había cumplido los treinta años. Su mayor mérito consistió en reorganizar y disciplinar a un ejército mal dotado, dándole la coherencia y la rapidez de acción necesarias para llevar siempre la iniciativa y saber cómo y cuándo tenía que actuar en el campo de batalla. El calificativo que tan frecuentemente se le ha aplicado de genio de la guerra no constituye ninguna exageración si se tiene en cuenta la facilidad con la que venció a sus enemigos en catorce batallas consecutivas. Sus victorias en Lodi, Arcola y Rivoli han quedado como ejemplos en los textos que enseñan el arte de la guerra, por la inteligente concepción en el despliegue de las tropas y por la audacia en la ejecución de los movimientos. En efecto, Napoleón revolucionó la forma de hacer la guerra y modernizó la organización del ejército. Durante el Antiguo Régimen se había desarrollado un ejército articulado que se desplazaba en fila y que era incapaz de abarcar un terreno extenso y por consiguiente de obligar al enemigo a aceptar batalla o de maniobrar si la operación era defensiva. Con la Revolución, aumentaron los efectivos del ejército y comenzó la guerra de masas. Los generales se vieron obligados a partir sus contingentes en divisiones para hacerlos más manejables. Durante el Directorio se creó una unidad llamada cuerpo de ejército, formado por una cantidad que oscilaba entre los 14.000 y los 40.000 soldados, que a su vez estaba integrada por varias divisiones. Napoleón, en la campaña de Marengo diseñó un cuerpo de ejército, compuesto por dos o tres divisiones, con una caballería escasa y constituida en su mayoría por cuerpos independientes, y una reserva de artillería bajo el mando directo del jefe supremo. Pero fue en la maniobra de este ejército donde Napoleón mostró su verdadero genio militar. Desplegaba a sus soldados de tal manera que el enemigo no pudiera desenvolverse fácilmente, pero al mismo tiempo los ponía tan cerca unos de otros, que resultaba fácil reagruparlos en el momento de la batalla. Por otra parte, orientaba a los distintos cuerpos hacia un punto situado detrás del frente enemigo, de forma que al avanzar hacia él envolvían al ejército que tenía delante. De todas formas, la estrategia napoleónica no era excesivamente rígida, pues aunque tenía sus principios, dejaba un porcentaje alto a la imaginación y a la improvisación de acuerdo con las circunstancias concretas y el escenario donde había de desarrollarse la acción. La sorpresa era una de las bazas que le gustaba jugar y para ello tenía que desplegar sus movimientos en secreto. En el campo de batalla prefería desgastar al enemigo mediante el ataque a sus flancos o a su retaguardia y con el menor desgaste posible por su parte. Con la artillería contribuía a rebajarla moral del enemigo, y cuando creía que estaba á punto de caer era cuando lanzaba sus tropas frescas para que terminasen con él. La destreza de Napoleón en el arte de la guerra no fue suficiente, sin embargo, para triunfar en todos los frentes a los que le llevó su deseo expansionista. Había una limitación importante, y ésta venía determinada por los recursos económicos disponibles para sostener las campañas. Mientras que el teatro de operaciones se desarrolló en Italia, donde las distancias eran cortas y el abastecimiento no planteaba grandes problemas, pues además la fertilidad del suelo permitía al ejército rehacerse sin graves dificultades, Napoleón pudo acrecentar su prestigio. Los problemas comenzaron cuando las distancias se hicieron mayores en Alemania, en Polonia y, sobre todo, en Rusia. Las marchas se convirtieron en algo agotador y el abastecimiento se hizo cada vez más inviable. La necesidad de distribuir a las tropas por esos inmensos territorios, dispersó al ejército que, además, se vio castigado duramente por la rigurosidad del clima. "La estrategia napoleónica -afirma Lefèbvre- no consiguió armonizarse perfectamente con las condiciones geográficas que su origen, totalmente mediterráneo, no le permitían prever". Napoleón se convirtió pronto en un mito de la Historia. La bibliografía existente sobre el personaje y la época es desbordante. Ya en 1933, el historiador Jacques Bainville escribía que una bibliografía napoleónica algo completa debía constar al menos de 10.000 volúmenes, y que lo esencial no se reunía en menos de 500. Hoy sabemos que hay más de 70.000 libros dedicados a la figura de Napoleón. A pesar de ello, Georges Lefèbvre, quizá su mejor biógrafo, ha sabido resumir perfectamente en pocas líneas su personalidad y a sus palabras nos remitimos: "Pequeño y bajo, bastante musculoso, rojizo y todavía seco a los treinta años, el cuerpo endurecido y siempre listo. La sensibilidad y la resistencia de los nervios son admirables, los reflejos de una prontitud asombrosa, la capacidad de trabajo ilimitada; el sueño viene cuando se le ordena. Y ahora al reverso: el frío húmedo provoca la opresión, la tos, la disuria; la contrariedad despierta gran cólera; el exceso de trabajo, a pesar de los baños calientes y prolongados, de una extrema sobriedad, de un uso moderado pero constante de café y de tabaco, engendra a veces breves desfallecimientos que llegan, incluso, al llanto. El cerebro es uno de los más perfectos que han existido: la atención siempre despierta, remueve infatigablemente los hechos y las ideas; la memoria los registra y los clasifica; la imaginación juega libremente y, por una tensión permanente y secreta, inventa sin fatigarse, los asuntos políticos y estratégicos que se manifiestan en iluminaciones repentinas, comparables a las del matemático y del poeta, con preferencia durante la noche, en un repentino despertar, lo que él mismo llama la llamada moral, la presencia del espíritu de después de media noche. Este ardor espiritual ilumina, por medio de los ojos fulgurantes el rostro aún sulfurado, a su recuerdo del Corso de los cabellos lisos... El se hacía justicia: yo soy incluso un buen hombre; y es verdad; se mostró generoso e incluso amable para aquellos que trataba de cerca... Organización física y cerebral que ocultan ese irresistible impulso hacia la acción y la dominación que se llama su ambición. Él lo ha visto claro en sí mismo: Se dice que soy ambicioso, se equivocan; no lo soy, o al menos mi ambición está tan íntimamente unida a mi ser que no puede separársele". Sin duda su popularidad fue un factor decisivo en su decisión de abordar el 18 de Brumario del año VIII de la Revolución (9 de noviembre de 1799), instaurando una dictadura moderada en la que, legalmente, el poder le era concedido por el pueblo a un triunvirato formado Sieyes, Ducos y él mismo. Más tarde se proclamó primer cónsul, cargo que le facultaba para desempeñar el poder durante diez años. En esta etapa, su organización administrativa legó profundos cambios, creando estructuras de gobierno que aun permanecen en la actualidad, como el Consejo de Estado, las prefecturas o la reforma judicial. Además, consiguió acabar con las guerras civiles que asolaban Francia y emprendió un programa económico que permitió enjugar el déficit del país. En política exterior, consiguió vencer a Austria en la batalla de Marengo (1800), logrando un año más tarde la firma de una ventajosa paz (Lunéville). Ese mismo año de 1801 normalizó las relaciones con el Papado, muy resentidas y deterioradas tras los cambios en materia religiosa introducidos por la Revolución. Gracias a esto, logró hacerse coronar emperador el 2 de diciembre de 1804 por el papa Pío VII en la misma catedral de Nôtre-Dame, ciñéndose él mismo, en un gesto cargado de unas nada despreciables connotaciones simbólicas, la corona imperial. Napoleón y Francia se veían a sí mismas, con este acto, en la cumbre máxima del poder. La expansión imperial francesa, mientras tanto, mantenía abiertos varios frentes. Las ansias hegemónicas y su agresiva política belicista provocó la reacción de los demás estados, formándose una coalición de potencias -Gran Bretaña, Austria y Rusia-, para frenar a las tropas francesas. Si bien por mar las cosas no fueron bien para Napoleón, dado el aplastante poderío naval británico (derrotas en Abukir y Trafalgar), por tierra su dominio táctico y la preparación de sus generales y soldados le hizo obtener brillantes victorias (Ulm, Austerlitz, Jena, Auestardt, Friedland, etc.). La decisión de aislar a su principal y más peligroso enemigo, Gran Bretaña, mediante un bloqueo continental, le hizo dirigir sus miras hacia España y Portugal. Rápidamente consiguió Napoleón imponer a su hermano José en el trono español, aprovechando la debilidad de los borbones Carlos IV y Fernando VII y realizando una hábil política de intrigas entre ambos. Sin embargo, a partir de 1808 se sucedieron los levantamientos populares, al mismo tiempo que una táctica militar desacostumbrada -la guerra de guerrillas-, ponía en serios apuros a las tropas francesas en suelo español hasta el punto que el mismo Napoleón hubo de trasladarse para dirigir las operaciones. Un año más tarde, al no tener hijos de su matrimonio con Josefina, estéril desde los treinta y cinco años, se hizo efectiva la separación y declarada nula la unión. Deseoso de tener un heredero, rápidamente concertó su segundo matrimonio, esta vez con una princesa austriaca, María Teresa, hija del emperador Francisco I. La unión se hizo posible como acuerdo establecido en la paz de Viena, firmada tras la derrota austriaca en la batalla de Wagram. El 20 de febrero de 1811 nacía por fin su anhelado heredero, Francisco Carlos José Bonaparte, destinado a suceder a su padre al frente de un imperio que comprende la mitad de Europa y que incluye, además de Francia, las anexionadas Bélgica, Holanda y la margen izquierda del Rhin. Además, Napoleón gobierna en la Confederación Helvética, la del Rhin y el Reino de Italia, sin olvidar los estados que controla mediante la imposición de algún familiar o colaborador, como el Reino de Nápoles, gobernado por el mariscal Murat, o España, por su hermano José. El gigante ruso marcará el principio del fin napoleónico. En 1812 emprende su conquista haciendo cruzar territorio polaco un ejército de más de 500.000 hombres, obligando a los ejércitos del zar Alejandro I a replegarse y practicar una política de tierra quemada que, a la postre, fue uno de los factores decisivos de la derrota francesa. Las victorias menores de Napoleón en Smolensko y Borodino le permitieron entrar en Moscú, que debió rápidamente abandonar por la falta de provisiones y avituallamiento. La retirada fue cruel y penosa para los ejércitos franceses, acosados por el enemigo, el extremo invierno ruso y el desánimo. Sólo 18.000 soldados consiguieron llegar a Polonia y, lo que fue peor aun para el Emperador francés, quedó abierto el camino para su derrota definitiva. Las victorias de la coalición antifrancesa comienzan desde entonces a ser habituales, comenzando por España, de donde son desalojados, y continuando por la misma invasión de Francia, que culmina con la entrada en París de los aliados el 31 de marzo de 1814 y la abdicación del mismo Napoleón 6 días más tarde. Tras la derrota militar, el otrora mayor soberano europeo quedó confinado en la isla de Elba, si bien su destierro fue momentáneo. Su popularidad aun no había decaído en Francia y era muchos los que anhelaban su vuelta. Así, sin mayores dificultades, consigue recuperar el poder en febrero de 1815. Inaugura un período denominado los Cien Días en que, aclamado por las multitudes, prepara de nuevo a sus tropas para la conquista. Sin embargo, esta vez el fracaso será definitivo, cosechando en la batalla de Waterloo una calamitosa derrota. Tras entregarse a los británicos, huyendo de la persecución a que era sometido por parte de los prusianos, fue de nuevo confinado a una isla, esta vez Santa Elena. Así, tras escribir sus memorias, el 5 de mayo de 1821 falleció de causas que aun despiertan controversia entre los especialistas. Tradicionalmente atribuida su muerte a una úlcera que le provocó un cáncer de estómago, análisis toxicológicos de sus cabellos parecen demostrar que sufrió un envenenamiento por arsénico continuado, probablemente ordenado por la coalición antimonárquica, que temía una nueva intentona por recuperar el poder. Cierta o no la teoría, con Napoleón murió uno de los grandes personajes de la Historia y uno de los mayores genios en el ámbito de la estrategia militar.
servido por SHERLOM
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11 Enero 2007
Tengo un retraso en la menstruación. Durante el último año he sido muy puntual y he tenido relaciones sexuales con mi novio, él usa preservativo y eyacula fuera. Hemos tomado todas las medidas necesarias, por lo que descartamos la posibilidad del embarazo, si no estoy embarazada ¿A qué se puede deber este retraso?
La posibilidad de embarazo debes descartarla por lo menos con un test de embarazo. De todas formas el sistema hormonal que regula la ovulación es tan sumamente complejo que le hace estar a merced de cosas tan aparentemente banales como el estrés, el calor, el exceso de ejercicio... que provocan variaciones del ciclo. Si crees que hay algún factor de estos que pueda estar influyendo, trata de controlarlo y observa que pasa. De todas formas, puesto que mantienes relaciones no está de más hacerte un pequeño examen ginecológico y una citología.
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servido por SHERLOM
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